Debates televisivos

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viernes, 12 de abril de 2013

La televisión como servicio público




Escena de La viuda valenciana, de Lope deVega.
          

 Que la televisión es el medio de entretenimiento más generalizado y de alcance mayoritario, por llegar a todos los hogares, nadie lo duda; pero, además, la televisión también tiene una función informativa, divulgativa y, sin duda, de medio de transmisión cultural, y en este término se incluye desde la emisión de conciertos de todo tipo de música, emisión de películas, musicales, exposiciones, debates de todo tipo de temas: políticos, sociales, de sucesos, artísticos, deportivos, etc. Sin embargo, de lo que adolecen todas las cadenas de televisión es de la falta de contenido dramáticos, es decir, de obras de teatro clásicas y modernas, desde la desaparición del emblemático programa de TVE "Estudio 1" que ofreció, durante los años en los que estuvo siendo emitido, obras del teatro universal, desde los clásicos hasta las obras más modernas, de todo tipo de autores y épocas.
      Parece que la crisis del teatro que lleva padeciendo este medio cultural y artístico que es el medio de expresión más antiguo de la historia, no sólo afecta a las representaciones en sala, sino también a que las diversas cadenas televisivas, especialmente las de carácter estatal como es TVE, tenían olvidado este género que es fundamental y que debería tener un lugar predominante y en primera línea de parrilla, porque merece toda la atención que el género dramático reclama por su importancia cultural, artística y divulgativa de la literatura dramática, tanto española como extranjera.

    La televisión, por ello, es un medio fundamental que posibilita el acceso al rico acervo teatral, no sólo español sino mundial, que llegaría hasta los espectadores situados en cualquier punto del territorio nacional, que son aquellos lugares más remotos a los que no llegan las compañías teatrales ofreciendo su repertorio, y/o a las personas que, por sus condiciones físicas, de edad, de movilidad, económicas o de lejanía de cualquier teatro, se ven privadas de un espectáculo que siempre es del agrado de todos y podrían así contemplar, en la comodidad de sus hogares, las obras de teatro sin ningún coste añadido ni incómodos desplazamientos.
   Parece ser que TVE está dispuesta a ofrecer esa posibilidad y ofrecer obras de teatro a través del medio televisivo, en una iniciativa que ha tenido el Grupo Parlamentario del Partido Popular, a través de una proposición no de ley registrada para su debate en la Comisión Mixta de control de la Corporación RTVE en febrero de este año, en la que se solicita que TVE añada a su programación espacios que puedan ofrecer la representación de los clásicos españoles (además de ballet y ópera) mediante los correspondientes acuerdos con las instituciones públicas y entidades privadas como pueden ser la compañía Nacional de Teatro Clásico o el Instituto Cervantes, entre otros, para llevar adelante la grabación y emisión de obras teatrales clásicas. Por la mayoría que tiene el Grupo Parlamentario popular, la iniciativa tiene claras posibilidades de ser aprobada, ya que TVE tiene que atenerse a lo que dicte el Parlamento en dichas cuestiones, por ser un organismo público, aunque por el momento parece que no está previsto la creación de programa alguno dedicado al teatro.

   La cadena pública de televisión, sin embargo, ha recuperado su recordado programa "Estudio 1", pero sin horario preestablecido fijo y emitido de forma puntual, para combinar los textos dramáticos clásicos con obras contemporáneas, emitiendo algunas obras ya grabadas en su momento y que se pueden contemplar también en internet.

     Uno de los impedimentos principales para desarrollar de forma fluida esta interesantísima iniciativa popular es el alto coste de retransmisión de las obras teatrales, lo que es algo muy importante en épocas de crisis como en la que estamos. Sin embargo, los profesionales del teatro consideran muy positiva esta iniciativa no sólo para llevar el teatro a los hogares, sino que aumentaría con dichas retransmisiones la asistencia del público a los teatros porque se "acostumbrarían" a dicho género imprescindible en una sociedad culta, y perderían el temor a ir a ver teatro por considerarlo aburrido o por no tener costumbre de ver obras teatrales.

     Es verdaderamente importante esta iniciativa, porque una sociedad que ignora su teatro, su literatura clásica, no puede omitir ver teatro por considerarlas "aburrido" (eso lo afirman quienes no lo conocen), y sustituirlo por el contenido basura que ofrecen muchas cadenas que están en la mente de todos, y que dicen ofrecer lo que el público demanda. Esa es la típica y fácil respuesta de quienes ofrecen espacios televisivos sin ningún contenido mínimamente aceptable, haciéndolo apto para todo tipo de público, pero bajando tanto el listón de la exigencia mínimamente artística, estética, ética y de buen gusto, que es un insulto para los espectadores por considerar que su nivel es tan bajo que sólo hay que brindarle bazofia.

    La televisión, especialmente las cadenas públicas que pagamos todos los ciudadanos, tienen que ofrecer un contenido mucho más exigente y con un mayor nivel de calidad que las cadenas privadas que buscan el negocio que les supone los anuncios publicitarios con tarifas millonarias, porque la televisión es también un medio además de para divertir, para informar y educar, no para sumergir a los espectadores en una continua cascada de nadería, vulgaridad, ignorancia y barbarie que son los elementos que muchos de los programas que se emiten en los horarios principales ofrecen a los espectadores que se acostumbran a digerir toda esa bazofia bullanglera, con mayor o menor agrado, pero con la sensación de que cambie de canal o no, siempre va a encontrar la misma oferta de programas basura.

      Iniciativas como ésa son las que faltan para que la televisión pública sea lo que debe ser: un servicio público a todos los ciudadanos con mayores niveles de calidad y exigencia.