Debates televisivos

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martes, 17 de abril de 2007

Un nuevo concepto de telediario o noticiario



Desde hace más de un mes, en la televisión autonómica madrileña existe una nueva forma de hacer un telediario, alrededor de la media noche.

El presentador, director y entrevistador es Fernando Sánchez-Dragó, escritor conocido y polémico que está ofreciendo en esta ocasión una versión nueva, refrescante y amena de cómo se puede hacer un telediario, ofreciendo noticias que salen del estricto campo político y económico para adentrarse en el siempre desconocido para el gran público como es el cultural, artístico y literario, sin olvidar aquellos aspectos de la vida cotidiana que no han tenido nunca cabida en los noticiarios clásicos y formalistas que todos conocemos. Además incluye algo que nunca se ofrecía a la opinión de los telespectadores como es ese rincón o minúsculo apartado dedicado a las noticias buenas o no catastrofistas que es como un soplo de aire fresco entre el maremágnum de noticias de desastres naturales, atentados, guerras, accidentes y demás calamidades que azotan a la humanidad.

Ese apartado de la s buenas noticias, encomendado al escritor, dramaturgo, cineasta y cabalista que es Alejandro Jodorowxky, desconocido para la mayoría del público, pero poseedor de un talento creador y una sensibilidad para los avatares del alma humana fuera de toda duda y cuyos libros son recomendables para quienes aún no conocen sus obras, mezcla de filosofía, psicología, narrativa y conocimientos metafísicos que no dejan nunca indiferente a los lectores si les gusta leer obras heterodoxas y fuera de los cánones establecidos en cualquiera de los géneros establecidos.

El telediario de Sánchez-Dragó es eso y mucho más, porque le hace olvidar al espectador que está oyendo y viendo un noticiario, para adentrarse en una especie de magazine que tiene y ofrece un conjunto variopinto de contenidos que son todos distintos, interesantes y actuales, además de ofrecer excelentes entrevistas a una amplio abanico de personajes de la política, la ciencia, las artes y el deporte. Todo tiene cabida en este telediario sui generis menos el aburrimiento, aunque de todos sea conocida la ideología política de su director-presentador y no sea conforme a muchos de los posible espectadores, pero no se puede negar que todas las ideologías, pareceres, opiniones y tendencias en cualquiera de los quehaceres y el pensamiento humano tienen una tribuna de expresión en este programa diferente e innovador en sus estructuras y puesta en escena.

Desde la flor amarilla puesta al lado del presentador, su aspecto desenfadado y en mangas de camisa (cuestión impensable en otros telediarios más ortodoxos) y hasta los rasgos de humor e ironía que ofrece con su talante dicharachero y expresivo no exentos de toques de humildad sorprendentes al pedir perdón por palabras dichas en el mismo programa, todo eso tiene cabida en este espacio de noticias donde éstas, sean buenas, malas o regulares siempre encuentran el comentario lúcido e ingenioso, la opinión controvertida del invitado de turno y algo inusual y sorprendente en otros espacios de esa índole: los libros, pues de ellos y sobre ellos Sánchez-Drago, por conocimiento y oficio, ofrece una inteligente síntesis de cada uno, alentando a los posibles lectores a que lean y disfruten de su contenido.

Vemos en este espacio a un Sánchez-Dragó más comedido y menos verborreico que en los programas sobre libros y literatura que ha presentado durante años en otras cadenas televisivas, en los que él era un protagonista más junto con los libros y escritores que invitaba. En este espacio de noticias, el presentador cede el protagonismo a las noticias y a los invitados que las cometan y se convierte así en un mero mecanismo transmisor y coordinador de las mismas, por lo que aún siendo su presencia ineludible, tiene el acierto de dejar hablar a los invitados sin prisas, lo que todos los espectadores agradecemos porque, aunque el tiempo es oro en televisión, en este programa su mandato exigente se nota mucho menos, lo que le proporciona una mayor amenidad e interés.

Es pues, un programa diferente de noticias, aunque éstas sean las mismas que en otros telediarios porque la actualidad es la que marca el rumbo del programa y es a ellas a las que sirven el presentador y su equipo junto con los invitados. Bienvenido sea este telediario que demuestra que las noticias, aún siendo las mismas, parecen diferentes porque aunque el fondo es lo que importa, la forma de presentarlas hace que todo parezca menos amenazador y catastrófico, por el contrapeso de esas noticias insignificantes y poco importantes, según el juicio inapelable de muchos, pero que dotan a cada día de ese toque de humanidad y gozo que siempre es necesario para poder digerir tanto horror y miserias cotidianas.


Ana Alejandre